Antes, durante y después del examen de admisión

Un día antes del examen el postulante debe relajarse, realizando actividades que lo desconecten de los estudios. Durante el examen, es importante revisar todas las preguntas, empezando por las más fáciles. Al finalizar, verificar las respuestas.

Rendir un examen de admisión siempre genera muchas expectativas no solamente en el postulante sino, también entre familiares y amistades más cercanas.

Héctor Viale, director de Prospección Académica de la UPC, afirma que si el joven se ha preparado adecuadamente, este debe expresarse con confianza y seguridad en el aspecto académico.

Por ese motivo, Viale recomienda, un día antes del examen, dejar de estudiar. “El aspirante debe dedicarse a realizar actividades que lo relajen.

No debe acostarse tarde, de modo que pueda dormir las horas necesarias para que el cuerpo y el cerebro descansen”, explica el vocero de la UPC.

En ese sentido, antes de irse a dormir, este debe dejar sus cosas preparadas para el día del examen: el carné de postulante, lápices, borrador, reloj, entre otras cosas.

Por la mañana, debe levantarse temprano, para alistarse y desayunar con calma. Debe desayunar algo ligero que lo sostenga y salir de casa con la debida anticipación de modo que pueda llegar temprano a la universidad. En la mayoría de los casos, el examen dura tres horas.

En la Universidad de Yale, explica Karen Pérez, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Continental, analizaron la relación existente entre la ansiedad y el rendimiento, y encontraron que cuando se le añade presión al estudiante que está por dar un examen de admisión, el nivel de ansiedad genera mayores posibilidades de dar un mal rendimiento. En cambio, los sujetos con un bajo nivel de ansiedad, pueden concentrarse más en la tarea.

Durante el examen

Es recomendable prestar atención a las indicaciones dadas por el supervisor. Se debe leer  detenidamente las instrucciones que aparecen en la carátula del examen de modo que se pueda cumplir con lo solicitado.

Una vez que empiece el examen es necesario revisar rápidamente todas las preguntas y empezar por aquellas que resultan más fáciles de resolver.

El aspirante no debe entretenerse mucho en una pregunta, por lo que debe dejar las difíciles para el final. Es importante llevar el control del tiempo que se invierte en el desarrollo del examen.

Resulta necesario que el postulante pueda medir el tiempo y los puntos en contra que pueden surgir en el desarrollo del examen. No se debe marcar al azar, lo mejor es resolver las preguntas solo si se está totalmente seguro de la respuesta.

Para eso es adecuado organizar el nivel de dificultad, respondiendo primero las preguntas más simples. En el caso de dejar preguntas difíciles para el final, lo más recomendable es identificarlas para que no se dejen de resolver por olvido.

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Categorías: Ciencias

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